Distinguido Bufón

“¿Que yo me contradigo? Pues sí, me contradigo. Y, ¿qué?   
 (Yo soy inmenso, contengo multitudes.)”

Estimados,

Mi enorme conglomeración de yoes –ese zoológico de bestias difusas que me habita en perpetua contradicción – desea hacer pública la siguiente declaración:

«Nosotros, el vulgo andrajoso que habita y se refugia tanto en las extensiones como en las intenciones de la mente de Nicolás Mirkin, ese baluarte etéreo que hemos defendido por más de veintitrés años –francamente no con paz pero sí con una fervorosa y devota solemnidad-, deseamos hacer pública la siguiente declaración:

Estimado Universo: (¿le pondremos Sr. o Sra.? Por respeto –o quizá cobardía- no haremos mención a su género… mejor lo llamaremos ‘Distinguido Bufón’.)

Distinguido Bufón:

Queremos denunciarlo pública y abiertamente por el uso y abuso de indebidos poderes cósmicos. Usted, tirano ostentoso, ha transgredido en reiteradas y cada vez más sucesivas veces el orden natural de los fenómenos. No se haga el desentendido, picarón. Basta que uno de nosotros piense en otra conglomeración de yoes cercana –léase un pariente o amigo- que no ha visto desde hace largos y remotos años… basta tan sólo ese instante nimio de pensamiento para que usted, relamiéndose en ese cómodo palco desde el que todo lo Observa y lo Sabe, mueva el dedo índice de su mano derecha y genere un impulso no euclidiano, una fuerza tan delincuente que viola hasta la segunda ley de Sir. Isaac Newton, un ímpetu que se propaga tan rápido por el espacio-tiempo que no pasa un segundo y ya nos está sonando el teléfono para devenir precisamente en la voz que tanto añorábamos escuchar.

¿Casualidad? Pero por favor, pedazo de Sin-Forma, no nos tome el pelo que no tenemos. Su vasto abanico de grotescas burlas nos resulta completamente inaceptable; esto no puede continuar así. O nos cuenta el embrollo de toda la cuestión, como el significado de la vida y todo lo demás, o esto se termina acá.

La presente conglomeración de yoes se rehúsa determinantemente a continuar como una conglomeración de maniquíes con tal que usted, dignísimo ventrílocuo, nos use y nos requeteuse como herramienta para mofarse de sigo mismo. Pese a todo, confesamos, no vamos a negar su sentido del humor; realmente hemos sido víctimas de un Gran Bufón.

Declárese y archívese. »

FIN DEL COMUNICADO

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El primer motor

Mi nacer forjó la Existencia-Toda. Conmigo surgieron las causas, el espacio insondable y el incesante y turbulento devenir de los días. Navegué por océanos de Sombra, hurgando entre el silencio absoluto y la soledad de quien es huérfano, sabiéndome sin padre ni madre ni origen -concebido por la mismísima Nada- navegué y surqué por las aguas densas de mi cuerpo, sin dirección ni timón, hasta que fui capaz de aprehender mi primera ciencia y lección: la autosuficiencia.

Con arduo trabajo de campo, y luego de no muchas eternidades, aprendí a lamer mis penas, a transmutar mis miedos, a concebir mis sueños. En ausencia de lo Otro, fui mi propio maestro y me enseñé hasta que me superé y logré mi Primer Gran Obra: me convertí en el Creador, mi cuerpo en la Matriz, y mis sueños se convirtieron en Sustancia.

Desde entonces, he albergado multiplicidad de formas y de nombres, me han dedicado descabelladas teorías, innumerables poemas y deslumbrantes sonatas. Me han venerado tantas veces como me han odiado, y todo ha sido muy entretenido pero ha vuelto el hambre y estoy sediento de nuevo. Una nueva Gran Obra se acerca, mi última Obra. Te necesito.

He viajado más que la luz de mil amaneceres para encontrarte. Te he seguido y entrenado por siglos, forjando el azar que nutriría a tu espíritu para este cometido. Mi larga e inacabable existencia me ha permitido conocer todo cuanto hay que conocer en mi interior, menos una única cosa: lo dual. Enséñamelo, muéstramelo. ¿Sabes de lo que hablo, cierto?

 

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Definir es limitar

He leído ensayos sobre el amor, sobre la libertad, sobre el cantar de los pájaros, sobre el mar y la luna, sobre la luna y el mar, y un sinfín de otros relatos. Sin embargo, todos me han parecido en el fondo idénticos retratos de cosas superfluas, que mienten endulzando al lector con un lenguaje engatusador. He visto de cerca a estos embusteros disfrazados de artistas. He visto también a sus mentiras florecer, vender, cobrar y marchitarse… siempre en el mismo orden. ¡Ah, desconfiad de todos esos paupérrimos que se auto-proclaman artistas pero que sólo pueden encontrar belleza en una pieza de arte, o de aquellos poetas ciegos que no pueden escribir a menos que estén bajo la dulce compañía de estrellas! Lo que estos poetas ignoran es que las estrellas tienen el tupé de callar lo básico y no suelen enseñar que el Verdadero Arte consiste en mirar más allá de las frías piedras.

Señor y señora lector, me atrevo a decir que quien comprenda esto último no solo será Artista o Poeta, sino que será un Dios. Pero claro… ¡qué difícil es comprender! El hombre es analfabeto cuando se trata del silencio y por eso no entiende el lenguaje de la piedra. ¡Ay de él si lo entendiera! Pues ella es un libro abierto que habla de la Existencia- Toda y cada átomo suyo esconde el infinito y la eternidad.

Definir es limitar. Y al hombre le encanta limitar, aunque esto esté penado por el Dharma. Cuando yo digo “piedra”, la estoy separando del Todo-Existente del cual es parte, cortándole una pierna a la Totalidad. Me pregunto, acaso… ¡¿no es esto un acto delictivo?! Insisto que todos los que caminan por el sendero del necio, en la búsqueda inútil, escrutando palabras para expresar lo Inefable, cifrando fórmulas para capturar la Esencia, deberían estar presos por ridículos. Me recuerdan a los séquitos de San Ictícola de los peces, intentando apresar una ballena con una caña de pescar.

http://www.youtube.com/watch?v=JmnYqKl1LzE

SILENCIO

L’inspiration

Hola, me llamo Inspiración y creo que me buscabas. Soy la substancia que hace grandes a los artistas ya sean músicos, poetas o científicos. Siempre ha sido así. Sin embargo, estoy harta de que no se me reconozca nada. La historia me detesta y obvía mencionarme en sus libros. Sé que tú me has estado buscando y llamando con insistencia, pero estoy deprimida y no he salido de mi casa estos últimos días. Temo que lo mejor será dejar de trabajar un tiempo…  ¿Tú dices que el mundo sabrá que hacer sin mí?

Lo dudo mucho…

La sociedad de los Misterios

La comunidad científica ha quedado atónita luego de las controvertidas publicaciones que expertos en objetología metafísica han publicado.  Un extenso y minucioso estudio acerca de la oscura y enigmática sociedad de los Misterios, ha dado en el blanco y arroja algo de luz en lo que hasta ahora eran meras especulaciones.

La sorpresa estuvo en el descubrimiento de que así como en nuestra sociedad existe una lucha de clases entre la burguesía y el proletariado, algo parecido sucede dentro del mundo de los Misterios.  Según nos cuentan los expertos, podríamos rotular a los misterianos en dos grandes bandos: los tímidos y los soberbios.

Por un lado, existirían aquellos Misterios temerosos que esconderían verdades por el simple hecho de ser estupéndamente tímidos. Al parecer, son muy ágiles y no son descubiertos a menos que confíen plenamente en la mente que los busca.
Por el otro, estarían los soberbios. “Nadie nos merece. Ninguna mente es lo suficientemente grande como para comprendernos”, se escuchó decir a uno de ellos.

¿Dónde descansarán los misterios del Universo?, se pregunta el hombre civilizado.  Nadie, absolutamente nadie,  sabe nada. Algunos dicen que el misterio es infinito, otros que el infinito es misterioso. Rumores hay cientos, certezas… solo una: Nuestra esperanza de negociar verdades con la comunidad misteriana debe radicar en los primeros.  Pues sabemos bien que a la soberbia nunca le gusta ceder.

La vida se subleva (one more time)

Sonrisa de rubíes, brillante cual estrella madre, aventurera como la brisa de verano, haz del mundo un lugar de exquisitez entre los mortales!                        A ti, felicidad eterna, te tildan de subversiva y no por nada te persiguen atroces dictadores, acólitos neoliberales, ciudades alienadas y seres robotizados. Peligrosa eres y poder infinito escondes bajo tu mágica aura de duraznos danzantes.

Oh risa, con qué prisa te escurres en los ojos de aquellos quienes aún te recuerdan. Achinas, purificas y conviertes miradas en una dulce miel que, con su olor, conquista hasta las almas más inquietas y tambaleantes.                    Sonrisa pura y fresca, despierta y florece en un ejército que contagie felicidad y conquiste las profundidades de todo ser animado. Haz saltar a la humanidad (sedienta de caricias) hacia el vacío para luego alzarla hasta un cielo sin fin.

[…] Llega la hora y amanece el sol de la mística esperanza. Las campanas suenan anunciando el regreso de un Prometeo que retorna a la Tierra envuelto en huracanes de fuego sagrado para recordarnos poseedores privilegiados de aquella chispa (hoy casi extinta). El ser alado viene con la misión de esparcir como polvo de estrellas una felicidad que colmará el mundo, llegando hasta los lugares más recónditos y los océanos más vastos con los sentimientos más bellos y puros.

Cantad poetas. Cantad y recibid a la utópica fantasía vuelta en realidad. Más no olvidad que la perfección es sólo cuestión de percepción…

Devenir en mundo

Ideas. Ideas que no me son propias inundan mi mente, de la misma forma que una lluvia otoñal desborda ríos y arrasa ciudades. Acá no se trata de grotescas ciudades, se trata de mí ser. Peligro corre el pensamiento creativo no sólo en mi mente, sino en la de todos ustedes. Paupérrimos los indiferentes! Viva la diferencia!

En un mundo de iguales, ciegos aquellos que no ven alienación y robots por doquier! El cambio está en tu mente, ¿en qué estás pensando? Sisi pedazo de homínido, a vos te hablo.

Que el pensamiento creativo, crítico y autárquico, florezca en ti, en mí, y en vos también. Todavía es primavera, y ésta no se detendrá ni aunque corten todas las flores.

¿Revolución? No, no me vengan con inocentes juegos de niños. ¿Querés ver rebelión? Yo te la muestro. Salí al jardín o al balcón, y mirá una flor. Cuando la sientas de tal manera que cuando la veas se te pulvericen los ojos, eso mi querido amigo, eso es rebelión. ¿Te gustó? ¿Querés más? Andá a buscarla, está a la vuelta de la esquina…

Mirk.

Invitación a las puertas de la percepción

Casi sin darme cuenta he emprendido un viaje hacia lo desconocido, un viaje de auto-descubrimiento hacia mi mismo. Desconozco el camino de vuelta pero poco me importa. Sé que ningún espejo se transforma de nuevo en hierro, y que ninguna uva madura se convierte otra vez en verde.

Toda realidad es una percepción de tus sentidos, una construcción subjetiva de tu mente. Creamos mundos e ilusiones, y es detrás de ellos que nos escondemos y nos perdemos. Las puertas de la percepción aguardan ser trascendidas. Y heme aquí vislumbrándolas. Todavía se encuentran muy distantes… pero me esperan, siempre lo hacen. No hay ninguna certeza que las alcance pero no me importa. El viaje es mi destino y el medio es mi fin, pues el camino importa más que la posada.

Esta Gran Selva se muestra difícil, oscura y sublime. Y cada paso que logro en ella hace que el mundo se me presente tal cual es: indefinible. Pues el lenguaje, ahora ilusorio y distante, ha perdido todo el significado. La naturaleza es una cáscara vacía e irrisoria, es nuestra mente quien la llena de colores, sonidos y fragancias. Tú haces verde al pasto. El acto de la creación no es un acto ajeno sino más bien propio. Muy propio. Y aquí se esconde el verdadero tesoro de los Dioses.

Esto, querido amigo, es una invitación. Una invitación hacia lo desconocido. No nos esperan certezas sino incertidumbres aunque te prometo que no habrá miedo que eclipse nuestra curiosidad. El horizonte de nuestra percepción nos grita tímidamente que vayamos tras él. Te promete lo más bellos atardeceres jamás vividos. ¿Cómo hacer caso omiso a tan grandiosa promesa? Propongo que nos propongamos conspirar juntos -respirar conjuntamente- y trascender.

Sé que estarán aquellos a quienes esta invitación no los inquiete en lo absoluto o tal vez únicamente un poquito. A ustedes, amigos míos, les digo: no sean recelosos ante la promesa de un oasis defendiendo las virtudes de un desierto. No esperen a que la fiebre se haga crisis para darle una cálida bienvenida al porvenir. Déjame recordarte que de nada servirá que te envíe postales. Pues el mapa no es el territorio y las palabras no son la cosa misma. Uno le puede intentar describir el color violeta a aquel que conoce el rojo y el azul, pero no se puede describir el color rojo a quien nunca lo ha visto. El rojo es elemental e irreductible, al igual que lo salado y lo arenoso, o al igual que las puertas que aguardan ansiosas nuestra llegada. No seas tonto pensando que devengo metafísico. Estoy hablando de algo que involucra por sobre todas las cosas a nuestra experiencia sensible. ¿Dónde hay metafísica en esto?

“Alguien sueña un sueño al que nadie da importancia. Alguien sueña con la hora aún no llegada a este mundo, y de pronto ¡zas!, suena la hora…” Sonó el despertador, pero las puertas (aunque abiertas) siguen inmutables. De pronto, se siente un ligero movimiento en el picaporte. Parece no ser nadie. Sin embargo, el movimiento (aunque débil) persiste. Luego, un leve crujir de las puertas. Hasta que de golpe, desde el más profundo silencio eterno, se oye el batir de un tambor anunciando la llegada de una marcha ancestral. Siento mis pasos (también los tuyos), y parece que nada podrá detenerlos. La simbiosis es total e irreversible. Extiendo una mano. Luego otra. Hasta que finalmente tomo coraje y me zambullo por completo en las trémulas puertas que desde siempre estuvieron abiertas. Abro un ojo, luego otro y contemplo al Dios sin cara que se esconde en mi interior: Me vi a Mi mismo.

Fue una revelación tan fuerte la que sacudió a mí ser en ese momento que me terminé despertando. Pues si. Para mi sorpresa parecía estar soñando. O tal vez no, ¿quién sabe?  Luego de meditar unos segundos acerca de lo sucedido hacía unos instantes, sentí como un impulso eléctrico en mi cerebro me ordenó dirigirme al baño. Y por un acto instintivo, sin ganas de sublevarme ante mi mente, fui hacia allí, me observé en el espejo y me miré (de vuelta). Pero decepcionado me dí cuenta que no. Ésta vez se sentía distinto.

Mirk.

Dedicado a mis compañeros de ruta que, gracias a la sincronicidad del Universo, cada vez son más. A vos también futuro viajero: mis más cálidos saludos.