Destierro

“Por más empeño que ponga en concebirlo,
no me es posible ni tan siquiera imaginar
que pueda hacerse el amor más que volando
.
Él, desgarrado por tantas desafortunadas decepciones, desea desenfrenadamente el destello de despotricar su destartalado destino. Ella, una descarada déspota del desconcierto, primero le despliega una desaforada candidez pero después lo deslumbra despilfarrando desinterés. Él se desvela por ella, se desvive tan desmedidamente por despertarla, decenas de decenas de veces, descubierta y desnuda, que se desayuna desconsoladamente el desdeñoso desapego y desprendimiento de ella por él. Ella descortésmente lo descansa y se desentiende del desafío, no por descortés, sino porque el despelote del desamor la desborda y se desfallece por no desempolvar una decisión desacertada: o desaparece y deserta al desierto desolado para desunirse del descontrol desenfrenado o se desprende de sus desafectos desajustados y destapa sus deseos desaforados de desvelarse junto a él.
.
¡Ah, qué desfachatez este desdén!, desliza él. Esta desdicha despintada por desconocer la decisión de ella por él lo desentraña y desmenuza despiadadamente. Aunque si tan sólo ella desintegrara el descalabro y el despropósito en su desconfianza, acaso esta desesperanza desdibujada les sea desterrada. Después, deshecha la brecha del desacerbo, ella y él desde ya se desfalden, se descaren, se despeinen, se desboquen y se desfonden hasta desalmarse. Desatados los desmanes de las desuniones, acaso ella y él se deshagan de los desniveles, se destierren decididamente y no desciendan más……
.
volar
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Oprobios Ontológicos

Oprobios Ontológicos

“Todo es de todos
Y todos son de Todo”
Corroboró el cosmólogo.

“¡No no! ¡Tonto cosmólogo!”
Monologó el monobobo ortodoxo
Con ocho bochornosos monoptongos.

“¿Qué pretende, pedestre mequetrefe?
¡Respéteme! ¡Esmérese en entenderme!
Se excede en estrechez de mente, pebete requetevejete.”
-Vehementemente se ennegrece el reverente.-

Monobobo ortodoxo lloró por los poros,
Oporto poco goloso brotó con dolor.
Se sonrojó los mocos y como locomotor jocoso,
Homologó otro monólogo:

“Cosmólogo pomposo,
Vos sos glotón por los mocos del Cosmos,
Ostrogordo todotonto, botón del Prólogo.
Yo soporto los oncólogos, los podólogos,
Los odontólogos, proctólogos y zoólogos,
No los tórtolos gronchos como vos.”

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“Transeúntes eternos a través de nosotros mismos, no hay más paisaje sino el que somos. Nada poseemos, porque ni siquiera nos poseemos a nosotros mismos. Nada tenemos porque nada somos. ¿Qué manos extenderé hacia qué universo? El universo no es mío: soy yo.”

Distinguido Bufón

“¿Que yo me contradigo? Pues sí, me contradigo. Y, ¿qué?   
 (Yo soy inmenso, contengo multitudes.)”

Estimados,

Mi enorme conglomeración de yoes –ese zoológico de bestias difusas que me habita en perpetua contradicción – desea hacer pública la siguiente declaración:

«Nosotros, el vulgo andrajoso que habita y se refugia tanto en las extensiones como en las intenciones de la mente de Nicolás Mirkin, ese baluarte etéreo que hemos defendido por más de veintitrés años –francamente no con paz pero sí con una fervorosa y devota solemnidad-, deseamos hacer pública la siguiente declaración:

Estimado Universo: (¿le pondremos Sr. o Sra.? Por respeto –o quizá cobardía- no haremos mención a su género… mejor lo llamaremos ‘Distinguido Bufón’.)

Distinguido Bufón:

Queremos denunciarlo pública y abiertamente por el uso y abuso de indebidos poderes cósmicos. Usted, tirano ostentoso, ha transgredido en reiteradas y cada vez más sucesivas veces el orden natural de los fenómenos. No se haga el desentendido, picarón. Basta que uno de nosotros piense en otra conglomeración de yoes cercana –léase un pariente o amigo- que no ha visto desde hace largos y remotos años… basta tan sólo ese instante nimio de pensamiento para que usted, relamiéndose en ese cómodo palco desde el que todo lo Observa y lo Sabe, mueva el dedo índice de su mano derecha y genere un impulso no euclidiano, una fuerza tan delincuente que viola hasta la segunda ley de Sir. Isaac Newton, un ímpetu que se propaga tan rápido por el espacio-tiempo que no pasa un segundo y ya nos está sonando el teléfono para devenir precisamente en la voz que tanto añorábamos escuchar.

¿Casualidad? Pero por favor, pedazo de Sin-Forma, no nos tome el pelo que no tenemos. Su vasto abanico de grotescas burlas nos resulta completamente inaceptable; esto no puede continuar así. O nos cuenta el embrollo de toda la cuestión, como el significado de la vida y todo lo demás, o esto se termina acá.

La presente conglomeración de yoes se rehúsa determinantemente a continuar como una conglomeración de maniquíes con tal que usted, dignísimo ventrílocuo, nos use y nos requeteuse como herramienta para mofarse de sigo mismo. Pese a todo, confesamos, no vamos a negar su sentido del humor; realmente hemos sido víctimas de un Gran Bufón.

Declárese y archívese. »

FIN DEL COMUNICADO

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Idun

“El poeta es un fingidor. Finge tan completamente que hasta finge que es dolor, el dolor que de veras siente

.

Su voz era un encanto maldito. Suavemente se movían sus labios y el aire se perfumaba de una fragancia oscura. Yo la observaba en silencio, atónito y dócil.

Ella hablaba y yo me perdía en embelesos éxtasis. ¡Ah, qué crueldad desdeñosa su refinada belleza! ¡Qué brillo incandescente el de su oscura luz!

Ella hablaba y yo me perdía, cotejando su acento espiralado, sintiendo cómo su veneno ascendía caleidoscópicamente y me embriagaba hasta lo más hondo, como un sórdido sueño febril.

¿Qué imperio, qué muralla, qué ejército podría haber resistido a semejantes palabras aladas, a esos ángeles enardecidos de fuego armonioso, que esta ninfa conjuraba?

¡Qué sátira y poderosa criatura!

¡Su voz era un encanto maldito!

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Laberinto

“Deus est circulus cuius centrum est ubique,  
cuius circumfenretia vero nusquam.”

Laberinto

No soy aristotélico, y por eso…
soy aristotélico.

En el umbral difuso de la paradoja,
en el centro mismo del silencio,
donde el círculo se hace un punto
y el vacío interseca al infinito.

Donde el río se hace uno
y la luz es múltiple;

Lugar entre lugares,
donde el único concepto
lo Sin-Forma;
donde el único tiempo
lo Perenne;
donde el único adjetivo
lo Inmaculado.

Más acá de mis excelsas fortalezas de humo
y mis abarrotados muros internos,
a leguas de cualquier máscara,
habita mi alma.

Allí, más aquí;
en la frontera misma del Ser

Me escondo,
me encuentro

y me vuelvo a perder.

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Godot

“No hay modo más perfecto, aunque inquieto,
de emplear el tiempo: el de esperarte.”

Godot

Me siento como una luna sin noche,
como una flecha suspendida en el aire,
a merced de la mismísima Nada,
sin fuerza, sin tensión, sin movimiento.

Más en la quietud,
ante la dulce espera de lo imprevisto,
mi lumbre arde como un fuego huracanado,
en silencio
mira como una fiera
y se agazapa.

La vida es como un trueno,
y la lluvia
comienza a caer.

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Esdrújulo

Esdrújulo

Homónimos y recalcadísimos académicos,

Zánganos esdrújulos de la máquina lógica,

¿Saben qué?

Métanse sus tentáculos enciclopédicos

En lo recóndito de sus vértices

Y cómanse la retórica de sus pláticas

Como si comieran la cáscara de un plátano.

.

Me prostíbulo en sus cánticos afónicos de saber aritmético

Y me ríocago en sus lágrimas diáfanas de víboras decrépitas.

.

¡¿Cuándo van a entender que

Los jóvenes artrópodos no somos sus hipopótamos,

sino pájaros lúdicos alérgicos a los sarcófagos?!

.

¡Entiéndalo, por favor entiéndalo!

.

Nuestras vísceras no caben en sus cárceles de polígonos y triángulos y rectángulos y pentágonos y hexágonos y pirámides y círculos. Sus insípidas metáforas del perímetro son meras víctimas de la Búsqueda Fantasmagórica del átomo –que no existe.

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Ausencia

“Las palabras no hacen el amor
hacen la ausencia”

Ausencia

Esta noche

Mi poesía está condenada

Al silencio.

.

Escribiré como quien calla

Y dice con la mirada,

.

No más versos fútiles

No más poesía envenenada

De pensamientos lúgubres

Y palabras que no dicen nada.

.

Basta de ideas guturales

y pasiones viscerales.

.

No, esta noche

Ya no me esconderé

En el lenguaje.

.

Mi silencio es piedra y ruge con furia

En esta noche de loca maña

Ruge ruidoso como la lluvia

Y modesto como la montaña

.

Disculpen mi austeridad

Y mi exceso de vacuidad

.

Esta noche

Mi poesía está condenada

Al silencio.

si digo agua, ¿beberé? si digo pan, ¿comeré?

El río

“Acepté el caos y a la noche siguiente
se presentó mi alma”
Carl Gustav Jung – Liber Novus

El río 

Soy un río
que no puede
definirse

lo intenté
pero créanme,

fui el hazmerreír
de mis bestias,
se burlaban
en las profundidades

estallaban de la risa
mientras hacían el amor
y me gritaban

“tonto
tu caudal
es más fuerte
que cualquier
definición”

lo intenté
pero créanme,

soy un río
que no puede
definirse

tengo mil caras
y en las profundidades
albergo un zoológico

lleno de bestias

son mis yoes
y tienen orgías,

se aman, se odian
¡y son tantos!

miles de millones

son un ejército
de neuróticos

y se disputan
mis palabras
mis ideas
mis neuronas

mi todo,

son una manga
de imperfectos
bichos difusos
contradictorios

están repletos
de errores

pero son hermosos
y los amo

aunque sean salvajes
y me griten
con crueldad,

aunque sean tantos
y no pueda
distinguirlos,

aunque naden profundo
y nunca
los haya visto,

su lucha
es sagrada
y los albergo

con orgullo,

ellos
me hacen vasto

un río
sin límites
un río
hecho de luz
un río
muy rápido

lo intenté
pero créanme,

ninguna palabra
me alcanza

soy un río
que no puede
definirse

huidizo
y con apuro

fluyo hacia el mar.

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Agujero negro

Es el fin 
se acabó

las guerras
desaparecieron,
venció la paz,

pero está oscuro
y hace frío

¿quién lo diría?

ganó el bien
y estamos mal

nos sentimos vacíos
incompletos

 nada 
nos viene bien

¿felicidad?

no, 
la especie humana
nunca 
será feliz

la felicidad
es para los chanchos

necesitamos 
estar tristes 
para desear
y movernos

ya lo dijo Newton
siglos atrás,
sin deseo
no hay movimiento

y la quietud
es muerte
es noche
es frío
es chanchitud.

es así
es simple
pero somos necios
y llevamos siglos

pensando como chanchos,
negando la tristeza
que nos constituye.

¿acaso alguna vez 
te preguntaste
por qué 
se mueve
el universo?

 ¡porque
está triste!

sí, aunque sea vasto
no le basta
y se mueve
queriendo más

nada
le viene bien

se siente vacío
e incompleto

¿quién lo diría?

está oscuro
y hace frío.

venció la paz.

Imagen

El Verbo

No tengo nombre,
si me llaman
será absurdo:

Soy infinito.

No tengo nombre,
pero vivo
en el alma
de cada palabra:
en la rosa
en el cieno
en la mierda
en la ovoalbúmina

Vivo en el alma
de toda
cuanta cosa existe

(aunque no creo
en el alma
ni en la cosa.)

Soy materia
soy luz
soy un dios
hecho de polvo

El Verbo
es la carne
que me recubre.

…y me hierve la sangre.

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El primer motor

Mi nacer forjó la Existencia-Toda. Conmigo surgieron las causas, el espacio insondable y el incesante y turbulento devenir de los días. Navegué por océanos de Sombra, hurgando entre el silencio absoluto y la soledad de quien es huérfano, sabiéndome sin padre ni madre ni origen -concebido por la mismísima Nada- navegué y surqué por las aguas densas de mi cuerpo, sin dirección ni timón, hasta que fui capaz de aprehender mi primera ciencia y lección: la autosuficiencia.

Con arduo trabajo de campo, y luego de no muchas eternidades, aprendí a lamer mis penas, a transmutar mis miedos, a concebir mis sueños. En ausencia de lo Otro, fui mi propio maestro y me enseñé hasta que me superé y logré mi Primer Gran Obra: me convertí en el Creador, mi cuerpo en la Matriz, y mis sueños se convirtieron en Sustancia.

Desde entonces, he albergado multiplicidad de formas y de nombres, me han dedicado descabelladas teorías, innumerables poemas y deslumbrantes sonatas. Me han venerado tantas veces como me han odiado, y todo ha sido muy entretenido pero ha vuelto el hambre y estoy sediento de nuevo. Una nueva Gran Obra se acerca, mi última Obra. Te necesito.

He viajado más que la luz de mil amaneceres para encontrarte. Te he seguido y entrenado por siglos, forjando el azar que nutriría a tu espíritu para este cometido. Mi larga e inacabable existencia me ha permitido conocer todo cuanto hay que conocer en mi interior, menos una única cosa: lo dual. Enséñamelo, muéstramelo. ¿Sabes de lo que hablo, cierto?

 

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Sur

Sur

No sabes cuánto
Te deseo.

Como el sol,
Que recorre el bosque
Y lo tiñe de verde,
Voy hacia ti.

¡Oh Sur! ¡Oh Vida!
Me voy a tus entrañas
Beberé tu néctar
Dormiré en tu pecho
Recorreré cada partícula
De tu inmenso cuerpo.

Pero aunque corro
Frenético, impetuoso
Como la locomotora
………..-De un tren-
……………………..-a vapor-
Para fundirme en tu fuego
Y surcar tu plexo

Si me detengo
Por un instante
Y hago silencio:

[…]

[…]

[…]

Te siento
Tan cerca
Tan dentro mío,

Como si respiraras a través
De mis pulmones
Como si fueras tú
El que corre
Frenético, impetuoso
Y escribe
Mis versos.

¡Oh Sur! ¡Oh Vida!
Te oigo respirar
Tan fuerte
Que ya no sé
Si soy yo
O eres tú

Ya no sé
Si seré el viajero
O el destino
Que será viajado.

¡Oh Sur! ¡Oh Vida!

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Los necios

Los necios

Es de noche

Y allá están,

En las penumbras,

Una congregación

De imbéciles

Hablando de paz

Y creyéndose

Obligados a detener

El rugir sangriento del Vesubio

La fuerza destructiva del Ganges

El movimiento del Cosmos.

.

Hablan con tanta elocuencia

Y se creen iluminados, pero…

¿Recuerdan estos profetas de la paz

Que somos hijos de la guerra?

.

Me refiero a nuestras Madres,

Aquellas que en los Orígenes,

Sirvieron de mártires,

Colisionando

Unas con otras

Y destruyéndose

Para que el Sagrado Caos

Nos engendre.

.

No sean necios, profetas.

¿Qué sería de la música

Sin la tensión de la cuerda?

.

Del conflicto

Surge el movimiento.

Y aunque no haya paz

En el Universo,

.

No por eso

 Es menos Bello.

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Definir es limitar

He leído ensayos sobre el amor, sobre la libertad, sobre el cantar de los pájaros, sobre el mar y la luna, sobre la luna y el mar, y un sinfín de otros relatos. Sin embargo, todos me han parecido en el fondo idénticos retratos de cosas superfluas, que mienten endulzando al lector con un lenguaje engatusador. He visto de cerca a estos embusteros disfrazados de artistas. He visto también a sus mentiras florecer, vender, cobrar y marchitarse… siempre en el mismo orden. ¡Ah, desconfiad de todos esos paupérrimos que se auto-proclaman artistas pero que sólo pueden encontrar belleza en una pieza de arte, o de aquellos poetas ciegos que no pueden escribir a menos que estén bajo la dulce compañía de estrellas! Lo que estos poetas ignoran es que las estrellas tienen el tupé de callar lo básico y no suelen enseñar que el Verdadero Arte consiste en mirar más allá de las frías piedras.

Señor y señora lector, me atrevo a decir que quien comprenda esto último no solo será Artista o Poeta, sino que será un Dios. Pero claro… ¡qué difícil es comprender! El hombre es analfabeto cuando se trata del silencio y por eso no entiende el lenguaje de la piedra. ¡Ay de él si lo entendiera! Pues ella es un libro abierto que habla de la Existencia- Toda y cada átomo suyo esconde el infinito y la eternidad.

Definir es limitar. Y al hombre le encanta limitar, aunque esto esté penado por el Dharma. Cuando yo digo “piedra”, la estoy separando del Todo-Existente del cual es parte, cortándole una pierna a la Totalidad. Me pregunto, acaso… ¡¿no es esto un acto delictivo?! Insisto que todos los que caminan por el sendero del necio, en la búsqueda inútil, escrutando palabras para expresar lo Inefable, cifrando fórmulas para capturar la Esencia, deberían estar presos por ridículos. Me recuerdan a los séquitos de San Ictícola de los peces, intentando apresar una ballena con una caña de pescar.

http://www.youtube.com/watch?v=JmnYqKl1LzE

SILENCIO

La urbe

La urbe

I

La urbe está loca,

Loca,

¡Loca!

Sí señora, escuchó bien.

.

Hay tanta gente

Que habla,

Y habla…

Y habla…

Y habla…

Y no Escucha,

Y luego habla…

¡Y grita!

Y sigue…

Es una pelea,

Y luego otra.

Y sus corazones,

Cada vez más lejos,

Se enfrían, se endurecen.

Y se pudren.

.

Su locura

Es contagiosa

Y enferma el alma.

La vuelve de piedra;

La llena de rabia.

.

Pero si se los cruza, señora

Esté tranquila

Y no les tema.

Porque el miedo

También enferma.

.

Solo mírelos

Fijamente

A los ojos;

Y  sonríales

Profundamente

A ellos todos.

.

Más no se confunda

Con su edad avanzada

Y aparente madurez.

.

Son frágiles

Como hojitas secas.

Son niños

Aprendiendo

A morir.

.

II

La urbe está loca,

Loca,

¡Loca!

Sí señora, escuchó bien.

.

Pero usted, señora,

Usted

Es la indicada.

Usted,

Me ayudará

A curarlos

Y a liberarlos

De sus cadenas.

.

¿Qué le parece

Si empezamos

Por devolverles

Las piernas?

.

La culpa la tienen

Esos montones de corceles

De chatarra importada,

Que abruptamente

Los invadieron

Y les cortaron

Las patas.

.

Caminar es sano,

Despeja la mente

Y purifica el cuerpo.

Pero la urbe

Ya no camina,

Y si lo hace,

Lo hace mal.

Lo hace apurada;

Con la cabeza gacha;

.

Con la mirada

No volando libre

Por el cielo,

Sino que atrapada

Ante tanto

Cemento;

.

Y con los oídos

No en la melodía

De los pájaros,

Sino que entumecidos

Ante tanto

Pensamiento.

.

Ay, señora…

¡Y eso no es lo peor!

La urbe

Camina

Sin sueños

Ni Propósito

En la vida.

.

III

La urbe está loca,

Loca,

¡Loca!

Sí señora, escuchó bien.

.

Pero hay quienes,

Con el corazón en la boca,

En los ojos,

En las manos,

Paséanse por el mundo

Vomitando flores,

Escupiendo sonrisas,

Viviendo desnudos,

Sin máscaras,

Los escultores del alma.

.

Ellos, señora,

Son mis hermanos.

Y andan por ahí,

Como usted,

Como yo,

Completamente locos

De remate,

Pero locos lindos,

.

Tan niños

Como ancianos;

Tan inocentes

Como sabios.

.

Sí señora, escuchó bien:

La urbe

Está loca.

Loca.

.

Pero en ellos,

Mis hermanos,

Brilla un candor.

Y la esperanza de construir

Un loquero mejor.

Lara

Quiero vivir contigo en la eternidad del no-tiempo y en el infinito del no-lugar;
Entregarte mis ojos desnudos y que nuestras miradas se fundan como el mar.

Quiero verter sobre tu pelo todo el peso de mis manos;
Acariciarte la piel, como el viento acaricia los álamos.

Quiero despertar en tus sueños y hacerlos Realidad;
Que los hoyuelos en tu rostro florezcan de felicidad.

Quiero nacer en tus besos para morir en tus brazos;
Resurgir en tu pecho y volar de nuevo a tus labios.

Quiero poder expresarte todo lo que hoy por ti siento;
Conquistarte el corazón, aunque muera en el intento.

¡Ah, son tantos los deseos que hacen fluir a mis versos!
¡Arden las Palabras cuando las poseen los Sentimientos!

Quiero perderme, y que te pierdas;
Sentirte, y que me sientas.
Tomar tu mano, y olvidar el Quizás.
Todo eso quiero, y tal vez más.

Mujer de ojos cándidos y dorada bondad,
¡¿Cuándo me darás oportunidad?!

06/08/12

Fractal

I

De la realidad como sueño no dudo
Más sucede que, a veces, el dolor
Tornase tan asfixiante como el vapor
De un volcán rojo y testarudo.

Por esto pregunto, si nuestra vida
Es como expresa la metafísica altiva
(no más real que una alucinación colectiva),
¿Por qué es tan difícil escapar de la agonía?

¡Oh salamandras, guardianas del rojo elemento!
¿Cómo hacéis para atravesar una y otra vez la llama
Sin que el fuego queme y carcoma su vieja alma?
Es mi corazón quien pregunta preso del tormento

Que confundido y errático lo tiene
Pues de tanto ansiar encontrar la aguja en un pajar
Se ha pinchado una y mil veces, obligándole a preguntar
De qué recóndito lugar el amor proviene.

II

El amor y el dolor, pasiones que vívidamente
Queman nuestro corazón ardiente
¿Son sueños de una vasta mente
Que traduce en símbolos su inconsciente?

¡Ah, bendito sea el preguntar!
Pues si hay un dios que sueña
Un sueño que también sueña,
Entonces puede este poema terminar

Satisfecho y con saciedad
Por haber descubierto de manera casual
La geometría y naturaleza fractal
De la Inescrutable Realidad.

La moral en tiempos de Caos

El fuego y el acero,
elementos
que forjaron la espada
que dio muerte
a tantos pueblos,
¿acaso tiñeron -de sangre-
las manos del herrero?

Parece que sí,
pero no es el moralista
el único ser en la tierra
al que éstas
vagas
cuestiones
técnicas
distraen.

Pues mi alma inquieta
también se pregunta
dónde está la culpa
y a quien ha de colgar
el justo inquisidor
que llamamos Dios.

La moral se hace añicos
cuando pensamos que
es gracias a éstas
vagas
cuestiones
técnicas
que las mariposas,
esas frágiles
y delicadas criaturas,
ya no vuelan
tan libres como antes
como cuando su aleteo
no era sino el bello
despertar de la mañana.

Pues en su contra
vino el Caos a testificar
y decir
que su volar ha de cargar
con un importante peso moral
por ser el causante
de ciclones distantes.

Más en su defensa
vengo yo a preguntar
quién en esta tierra
(en la que todo
está íntimamente conectado
y es tan frágil
que hasta lo más mínimo e inofensivo
puede resultar caótico y sorpresivo)
se atreve capaz de responder
con entera sinceridad
por el resultado de cada una
de sus acciones.

Dicho así,
todos seremos juzgados
culpables.
Aunque si todos,
entonces nadie.
Y si nadie,
entonces todos…

¡Ah!
¡Cuan confusa es la moral
a ojos del Caos!

Balanza de áurea proporción

I

¡Oh, siglo XXI! ¡Cuánta confusión has arraigado en la mente de mis hermanos! Pero puesto a que no todo está perdido, yo no me rindo e invoco a mi pluma para que en las próximas líneas traiga entendimiento entre tanta oscuridad. ¡Síganme hasta el final de esta prosa y esclarezcan su visión! La crisis es de percepción.

II

¡Amado hermano! El número de neuronas en tu cerebro no es menos que el número de galaxias en el universo, por lo que tu mente no es menos compleja que el universo, ni el universo es menos complejo que tu mente. Comprende uno, y entonces comprenderás al otro. ¡Ah, sagradas inscripciones en el templo de Delfos!

No son menos los sueños que tienes por las noches que aquellas visiones que tuvo William Blake, el magnánimo místico del siglo XVIII. Tampoco la mujer es menos que el hombre, ni el hombre menos que la mujer. Si eres diestro, no es menos tu mano izquierda que tu mano derecha. Pero si eres zurdo, tampoco tu mano derecha será menor que tu mano izquierda. ¿Y tu rostro reflejado en un espejo? No, éste tampoco será menor que tu rostro en sí. Pues, ¿cómo una cosa puede ser mayor a la otra cuando ambas tienen la misma esencia? Somos todos restos de estrellas.

No es menos el pastor por dedicar su existencia a sus ovejas que aquellos mandatarios de turno  que dejan a sus familias y a si-mismos con tal de presidir vapuleadas naciones. Ambos son pastores al fin y al cabo, pero yo me pregunto… ¿quién vivirá más? ¿Quién de ellos tendrá la existencia más plena y dichosa? Y sus rebaños… ¿de quién estarán más orgullosos? ¿Lo estarán acaso? ¿Y sus hijos? ¡Ah! ¡Benditas sean las preguntas!

¿Y las guerras? ¿Qué pasa con ellas? Nada ha cambiado pues las guerras hoy en día no son menos que las de antaño. Tenemos aviones, servicios de telefonía móvil y derechos humanos, pero acaso… ¿tenemos menos problemas que aquellos que llamamos bárbaros? ¡Oh, mis estimados hermanos! ¡Cuánto lo dudo! La codicia sigue reinando.

¿Y en la carrera hacia la Verdad Inescrutable? ¡Ay de ustedes y su confusión! No es menos el científico, ni el religioso, ni el escéptico, ni el filósofo, ni el místico, ni mucho menos la pareja que en este instante funde sus almas en un beso interminable. Pues cada uno de ellos es una gota de rocío en este mar de aguas infinitas. Más debo decir que quien sepa integrar a Dios, a la ciencia, a la mente, al cuerpo y al amor en una misma visión, habrá descubierto el código secreto que se esconde detrás del perfume de cada rosa, delante del cantar melódico de cada buen pájaro, por encima de cada cielo estrellado y por debajo del mundo onírico. Este ser, hombre o mujer, habrá descubierto el secreto de toda Existencia.

¡Oh, ángeles del entendimiento! ¡Retornad y esclareced las mortales dudas a las que se enfrenta la humanidad! No os demoréis más, ya casi es tarde.

El Mago

I
Golpeando al silencio
y escuchándolo caer abatido,
hoy se enfrenta a todo aquello
que sus sentidos
le han prohibido.

Pues el velo que hoy se corre
no es sino el sueño que termina
del Mago que despierta
y percibe:

Es el Infinito
lo que en el origen
rojo de la Rosa
se muestra.

Es en el devenir
puro del instante
en donde se atesora
la Eternidad.

II
Sabios son los ojos
que saben ver
lo que permanece
invisible
para los distraídos.

Pero, ¿son sabios los ojos del mago?
¿Es su despertar un seguir soñando?
¿Es este nuevo mundo
una capa más en la cebolla
o acaso vestigios
de un realidad superior?

Empero,
ninguna de estas vanas preguntas
que a mi estúpida pluma distraen
son capaces de inquietar
a nuestro intrépido Mago.

Él solo observa cómo todo fluye
con perfecta armonía y quietud,
mientras despierta
hacia la Realidad Inescrutable.

Lúcido
como nunca,
comprende que
el Infinito y la Eternidad,
metas que antes
le sugerían ser
petulantes quimeras,
son alcanzables para todo aquel
quien disponga no otra cosa
más que un segundo
para divisar la Rosa.

Nunca tan simple.
Nunca tan complicado.

Nada más vivo que un recuerdo

Altivas y arrogantes
las pinceladas que tu sonrisa
dibuja en tu rostro,
como recordándome aquel viejo paraíso
al que alguna vez entró mi alma.

¡Oh, amada ninfa!
He visto la luz,
¿y dónde sino en tus ojos?
He estado vivo,
¿y dónde sino en tus labios?
He conocído lo eterno y lo mortal,
lo inefable, lo único, lo real
¿y dónde sino junto a tí?

(Hoy, ya tan lejos de aquellos días,
tu recuerdo me tiene atrapado en sus encantos)

Así, derrítome al pensar
cuánto añoro suspirar palabras
junto a tu pecho desnudo,
acariciando la suavidad de tu tez
y sintiendo a tu corazón arder
cual torrente de fuego.

Si supieras cuántos astros
asíntotas y destinos
sería capaz de atravesar
para tomar una vez más
tus suaves manos
y tocar junto con ellas
las puertas de la eternidad.

¡Oh, amor inalcanzable!
¡Dicha sea la de idealizarte
más que la de juzgarte!

Shiva Nataraja

_Impermanencia_

El Cosmos danza impasible
como un mar de aguas inquietas
en una habitación de espejos
inabarcables.

En su ir y venir
por el espacio infinito,
éste mar de opuestos,
destruye lo que crea
creando lo que destruye.

Se mantiene el Universo en movimiento
cuando meces tu cuerpo y danzas
creando impermanencia.
¡Baila, Shiva Nataraja!
¡Baila!

Por esto, el hombre libre
(aquel que es rey
siendo también un rebelde)
no conoce la posesión.
Sabe bien que las cosas van
y sabe bien que las cosas vienen.

No sufre por codicias
ni tampoco lo hace por amor.
Sabiendo que todo impermanece,
le dice a su amada:
“querida, si te quedas,
hazlo como el río,
quédate yendo”

¡Baila, Shiva Nataraja!
¡Baila!

L’inspiration

Hola, me llamo Inspiración y creo que me buscabas. Soy la substancia que hace grandes a los artistas ya sean músicos, poetas o científicos. Siempre ha sido así. Sin embargo, estoy harta de que no se me reconozca nada. La historia me detesta y obvía mencionarme en sus libros. Sé que tú me has estado buscando y llamando con insistencia, pero estoy deprimida y no he salido de mi casa estos últimos días. Temo que lo mejor será dejar de trabajar un tiempo…  ¿Tú dices que el mundo sabrá que hacer sin mí?

Lo dudo mucho…

La sociedad de los Misterios

La comunidad científica ha quedado atónita luego de las controvertidas publicaciones que expertos en objetología metafísica han publicado.  Un extenso y minucioso estudio acerca de la oscura y enigmática sociedad de los Misterios, ha dado en el blanco y arroja algo de luz en lo que hasta ahora eran meras especulaciones.

La sorpresa estuvo en el descubrimiento de que así como en nuestra sociedad existe una lucha de clases entre la burguesía y el proletariado, algo parecido sucede dentro del mundo de los Misterios.  Según nos cuentan los expertos, podríamos rotular a los misterianos en dos grandes bandos: los tímidos y los soberbios.

Por un lado, existirían aquellos Misterios temerosos que esconderían verdades por el simple hecho de ser estupéndamente tímidos. Al parecer, son muy ágiles y no son descubiertos a menos que confíen plenamente en la mente que los busca.
Por el otro, estarían los soberbios. “Nadie nos merece. Ninguna mente es lo suficientemente grande como para comprendernos”, se escuchó decir a uno de ellos.

¿Dónde descansarán los misterios del Universo?, se pregunta el hombre civilizado.  Nadie, absolutamente nadie,  sabe nada. Algunos dicen que el misterio es infinito, otros que el infinito es misterioso. Rumores hay cientos, certezas… solo una: Nuestra esperanza de negociar verdades con la comunidad misteriana debe radicar en los primeros.  Pues sabemos bien que a la soberbia nunca le gusta ceder.

Apolo y Dionisio

El cielo descargó sus más imponentes truenos y la tierra se sacudió como nunca antes lo había hecho. No solo eso, sino que también los mares, hartos de su quietud, decidieron alzarse hasta la altura del cielo y danzar al compás del viento, quien soplaba  más fuerte que nunca. La naturaleza parecía inquietarse y dar muestras de histeria ante lo que estaba por suceder en el Olimpo. Dos dioses, Apolo y Dionisio, se lanzaban a un combate que ambos sabían eterno. Mientras que Apolo era la encarnación de la Razón y un aguerrido defensor de atributos como el orden, el equilibrio y la prudencia, su rival, Dionisio, era todo lo contrario. Más ligado a los Instintos, al caos, al éxtasis orgiástico y al placer de embriagarse, Dionisio sabía que no había reconciliación posible: era uno o el otro.

Enemigos como eran, no dudaron en arremeter con toda su ferocidad desde el comienzo. Es sabido que los humanos suelen confundir destino con libre albedrío sin embargo, esta confusión no la conocían las flechas que encarnaba Apolo desde su arco ya que ni bien fueron forjadas conocieron su destino: “morir atravesadas por el pecho de Dionisio”, les habían dicho. Lamentablemente, todas (que no fueron más de tres) fracasaron. Pues como el dios del vino detestaba todo lo relacionado con las formas, había decidido no tener un cuerpo tangible. Por esto las flechas, desconcertadas al no encontrar su objetivo, se perdieron en el Olimpo y lloraron por no haber satisfecho a su destino.                                                                                                                                                     Dionisio rió a carcajadas con cada intento fallido de su enemigo. Aunque lo que Apolo no sabía era que estas risas servían  para disfrazar el total desconocimiento que su rival tenía de él. En este sentido estaban iguales. No se conocían, ni se entendían siquiera un poco. Pero se odiaban. ¡Y con qué intensidad!

La atmósfera, teñida de un gris profundísimo, hablaba de la enorme incerteza que se vivía en el campo de batalla. El cielo, acompañado de nubes y algún que otro pájaro curioso, observaba expectante cualquier indicio que le indicara quién estaba ganando. No obstante, esto no sucedió y cualquier intento de predicción o de mapa verbal hubiese sido un vano esfuerzo de conceptualizar lo incoceptualizable.                                                                                      Además, tanto el cielo como los pájaros terminaron cayendo borrachos cuando con su aliento, Dionisio, apestó el cielo con un irresistible y tentador olor a vino con el que pretendía embriagar la Razón que guiaba los pasos de su adversario.                                                                                                                            Pero la racionalidad en Apolo resultó incorrompible. Se irguió majestuosa y, orgullosa como era, exclamó que no la engañarían con tales bajezas. En todo momento se mostró con tanta jerarquía como con arrogancia y soberbia.

Y así siguieron. Cuando sus espadas agonizaban por el cansancio, recurrían a todo tipo de sortilegios mágicos y, cuando estos fallaban, iban a los puños. Este ciclo se repitió circularmente una y otra vez, una y otra vez. Pero la batalla no solo siguió eternamente en el cielo sino que se extendió al interior de todas las almas humanas. Ahora, todo Ser tiene encarnado en su interior un Apolo y un Dionisio que se baten sangre a todo momento. Basta solo con cerrar los ojos para escuchar a estas dos fuerzas opuestas que, como todo par de opuestos, se atraen. No piensan en otra cosa más que en destruirse pero ignoran que ese profundo deseo de destrucción, esa batalla infinita, esa hoguera inacabable de ira, es la esencia misma de su existencia. Pues tienen claro que si no existiese la otra, no tendrían razón de ser. Como toda dualidad se necesitan, aunque se odien. Lo cierto es que el juego dialéctico entre estos dos impulsos ha sido, desde siempre, el que ha forjado las almas de los hombres. Por lo que debemos estar muy agradecidos con estas dos deidades. ¡Gracias Apolo! ¡Gracias Dionisio! Sigan luchando. ¡La humanidad confía en ustedes!

Mirk.

(basado en la concepción nietzscheana de ambos dioses)

Que nadie se atreva

_Que nadie se atreva_

 Tu mirada esconde

el más perfecto ejemplo

de un laberinto

(eterno).

Hasta Dédalo, el griego,

se vería perdido y atormentado

por el encanto que en ellos

se reflejan.

¡Qué ingenuo el que espera

encontrar el paraíso en el cielo!

Si sólo mirara un poco alrededor

te encontraría.

Rezo porque la salida

se encuentre lejos o,

mejor aún,

no exista.

He decidido perderme.

Amarte.

Que nadie se atreva

(nunca)

a buscarme.

La vida se subleva (one more time)

Sonrisa de rubíes, brillante cual estrella madre, aventurera como la brisa de verano, haz del mundo un lugar de exquisitez entre los mortales!                        A ti, felicidad eterna, te tildan de subversiva y no por nada te persiguen atroces dictadores, acólitos neoliberales, ciudades alienadas y seres robotizados. Peligrosa eres y poder infinito escondes bajo tu mágica aura de duraznos danzantes.

Oh risa, con qué prisa te escurres en los ojos de aquellos quienes aún te recuerdan. Achinas, purificas y conviertes miradas en una dulce miel que, con su olor, conquista hasta las almas más inquietas y tambaleantes.                    Sonrisa pura y fresca, despierta y florece en un ejército que contagie felicidad y conquiste las profundidades de todo ser animado. Haz saltar a la humanidad (sedienta de caricias) hacia el vacío para luego alzarla hasta un cielo sin fin.

[…] Llega la hora y amanece el sol de la mística esperanza. Las campanas suenan anunciando el regreso de un Prometeo que retorna a la Tierra envuelto en huracanes de fuego sagrado para recordarnos poseedores privilegiados de aquella chispa (hoy casi extinta). El ser alado viene con la misión de esparcir como polvo de estrellas una felicidad que colmará el mundo, llegando hasta los lugares más recónditos y los océanos más vastos con los sentimientos más bellos y puros.

Cantad poetas. Cantad y recibid a la utópica fantasía vuelta en realidad. Más no olvidad que la perfección es sólo cuestión de percepción…

Perdido en la rutina

Era un día gris, típico de otoño, en donde las nubes parecían presagiar que, aquel día, todo habría de conspirar en mi contra. Aún así, enceguecido por una soberbia que me era natural, opté por hacer caso omiso a lo que el universo intentaba decirme…Pues, ¿quién dice que una nube gris no es igual de hermosa que un rojo atardecer…?                 Les diré algo. Pagué caro mi ingenuidad.

Esa mañana desperté, como cualquier otra mañana, sediento de sueño. Si. Una vez más, le había ganado de mano al despertador. Desconozco las razones que me llevan a estar más acelerado que el mismo Universo. Porque, hasta donde sé, no he estado en contacto con ningún tipo de energía oscura.[1]

Sin embargo, todas las evidencias parecen indicar que esta patología parece haber sido fruto de una perversa cotidianeidad. La misma que, hacía ya varios años, se había apoderado de la propiedad de mí Ser.                                        Soberbia e imponente, como un tsunami al que no le conmueve ni el llanto de un niño indefenso, esa cotidianeidad había terminado por enterrar, sin piedad, a mi capacidad de soñar, de sentir…                                                                   Y con ellos se había ido mi identidad…

Pues si. Así como una persona que no tiene sombra es un vampiro, una persona sin identidad no es más que un robot, esclavo del sistema. Hay otros que van más lejos, e infieren que si morir es dejar de pensar, el mundo estaría repleto de zombies.                                                                                                              “Los hombres son, cada vez más, autómatas que fabrican máquinas que actúan como hombres y producen hombres que funcionan como máquinas.” Dijo cierta vez un prestigioso alemán… ¿Habrá tenido razón?

Tratando de no morir por un ataque de pensamiento, salí a las apuradas de mi casa. No más de dos minutos pasaron hasta darme cuenta que había olvidado cepillarme los dientes. A causa de mi inocente descuido, tuve que parar en un quiosco, el cual otras mañanas hubiera jurado que no existía.

-Hola, no me das unos Halls?

-Como no! Decime de que querés – me pregunto dulcemente la joven rubia que atendía.

Confieso que me sorprendió la pregunta. Tal vez haya sido el horario, o tal vez ese día estaba un poco sensible (y cómo no estarlo!). Me sentí satisfecho el saber que podía elegir. Creí oportuno agradecerle a la joven tan hermosa oportunidad.

-Gracias- le dije

-¿Gracias por qué? – Preguntó con una inocente mueca

-Me hiciste sentir libre, con capacidad de elegir.- Le replique

-Señor, si me disculpa, esa elección de la que usted habla, es ilusoria. Si tenemos en cuenta que su comportamiento, como el de tantos otros, ha sido fruto de un detallado estudio y segmentación, podría argumentar que ya han elegido por usted. Tenga a cuenta que la publicidad nos da a elegir entre “media docena” de opciones, de modo que uno tiene libertad de elección, pero acotada a esas alternativas que no se pueden modificar. Por más que la elección sea suya, no olvide que elegir es una obligación…

Quedé estupefacto. Sentí como mi orgullo era abofeteado por una insolente. Esa filósofa barata había herido mis sentimientos.

– Jovencita, eres una irrespetuosa.

Y, ofendido, me largué. Con mi orgullo intacto pero sin las pastillas que acabarían con mi mal aliento.

Una vez que pude, por fin, dejar a un lado la ira que, con o sin razón, se había apoderado de mí andar, miré el reloj. Eran las 8:10. Y… ¿saben qué? Era tarde. Si, tarde. Cerré los ojos, miré a la nada, e intenté recuperarme con una abundante rebanada de aire puro.

Una bocina terminó por interrumpir mi momento de éxtasis espiritual. Y al retornar en mi, me vi en el medio de la avenida frenando el tránsito. Por un momento sentí que era una visión fantasmal. Pero no. Era real. Tan real, que me dio miedo. ¿Tan mal me encontraba?

Mirk.


[1] Aquí el narrador hace referencia a recientes investigaciones dentro del ámbito de la cosmología, que sugieren un Universo que no solo está en expansión, sino que se está expandiendo cada vez más rápido. Este peculiar fenómeno estaría dado por algo que se conoce con el nombre de Energía Oscura, que vendría a formar el 74% de nuestro Universo (mientras que los átomos, es decir toda la materia visible a nuestros ojos, galaxias, estrellas, planetas y demás, compondrían apenas el 4% del mismo. Vale aclarar  que, a pesar de componer las ¾ partes del Universo,  aún no se tiene siquiera una vaga idea sobre lo que vendría a ser esta misteriosa energía.

Sin embargo, se suele acusar a la Energía Oscura de querer asesinar el Universo. Los partidarios del Big Freeze (Gran Frío), afirman que éste se seguirá expandiendo eternamente con la consecución final de prácticamente todos los procesos físicos que puedan darse y posiblemente acabando con la muerte térmica del Universo. (las galaxias se alejan unas de otras, no colisionan, sus estrellas se apagan, y congelamiento cósmico)

No es para tomarlo en serio, ya que esto no pasa de lo anecdótico. Ni siquiera este omnisciente narrador conoce el calendario de los dioses.

Soñando entre la vida y la muerte

De pronto, en un santiamén, el dolor se hizo imperceptible. Había desaparecido, pues eso era lo que creía. Una parte desconocida de mi yacía despierta, pero inmóvil, lista para ser re-descubierta. La otra brincaba inconsciente, intentando de reanimar. Eso era lo que sentía, intuía. Extraña sensación, por cierto. Nunca antes me había sentido así, ¿guiándome yo por la intuición? Imposible, absurdo, inverosímil. Toda mi vida me encontré poseído por un pensamiento racional, ego-centrista. ¿Será aquel quien en estos momentos se encontraba inconsciente? Un shock de un desenfrenado desconcierto sacudió todo mí ser.
Pienso, especulo, recapacito. Tengo tiempo para aquello, quiero creer, empiezo a creer, a tomar conciencia de ciertas palabras que había ojeado el día anterior, cuyo autor no logro recordar. Lo que realmente importa es el mensaje, no así el mensajero, decimos algunos. Por tanto, no suelo preocuparme de retener nombres. Leídas de casualidad, causalidad, más bien, provocada por la simplicidad de las leyes del universo. Parecen encajar, pieza por pieza, para ponerle fin a mi desesperación, al desconcierto o, mejor dicho, a mi miedo. “¿Cuál es el significado de la muerte?”, se titulaba el articulo. Varios eran los entrevistados, ninguna opinión lograba perturbarme. Aun así, continué con una vaga lectura, donde las palabras saltaban unas con otras, restándole sentido a la oración, cada vez con mayor intensidad. Mi atención se desviaba, casi obligándome a cesar, hasta que viví la extraña sensación de sentir vibrar, titilar ciertas palabras, que me conquistaron a seguir con la lectura. Sigo sin recordar al dueño de aquel mensaje. Esta persona afirmaba que la “muerte” se trataba del instante en que…Fénix, Fénix Tinto era su nombre. Qué paradoja recordarlo justo en este instante, instante en el que la ley del tiempo parece hacer una excepción, o simplemente donde no rige.
Este señor afirma que es el soplo en que nuestra esencia se libera de nuestro ego que yace durmiendo. Ese ego quien despierto le hace creer a la parte de la mente que controla, esclavizada, que él es el que manda, él es lo real. “Nadie/Nada esta más esclavizado que quien erróneamente cree ser libre”, era su filosofía. Es bien sabido que esto puede funcionar por un tiempo, empero no eternamente.
El ego hoy tiembla al ver despertar al inconsciente, bautizado así por el mismo, por conveniencia. El mundo material desaparece, el sueño termina, y me despierto en éxtasis de aquel momento eterno. Por fin comprendía que ese mundo físico, ahora lejano de 3 dimensiones, era un sueño, una pantalla, una ilusión.
Dr. Ramírez: _ se ha ido
Dr. González: _ lamentablemente, hora de la muerte 11:11 Am, descanse en paz.


El mundo de Ashgearoth

Prólogo

 

El universo, lleno de su inconmensurable magia, repleto de p rofundos y vacíos misterios (aún no develados), albergó hace algo más de 25.000 años (1) a una civilización.                                                                                                    Punto. A una civilización. Ni arcaica, ni avanzada. Aclaro, desde ya, que voy a evitar caer en éstas MUNDANAS descripciones. No pretendo ser como otros colegas escritores, quienes sin necesidad, alegando ser omnipresentes de una verdad absoluta, intentaron, en vano por cierto, clasificar al legendario pueblo de Ashgearoth como una sociedad moderna.                 Según lo entiendo yo, desde mi experiencia, el grado de modernidad de una civilización es espantosamente relativo. Todo depende desde qué perspectiva se la mire, como así también de la evolución mental de la persona que la observa. ¿O estoy equivocado?

En fin, basta solo con entender que Ashgearoth, como se la conoce actualmente (2), no era otra cosa más que una pequeña (por no decir ínfima) manifestación de la infinidad del mismísimo universo.

Vaya paradoja que las leyes del mismo eran solo restringidas para algunos pocos afortunados. La historia nos ha demostrado que, muchas de las pocas civilizaciones que transitaron alguna vez por las aguas de aquel misterioso océano, en el que el mundo de Ashgearoth no era más que una pequeña gota (dotada de elegancia, por cierto), les había costado una infinidad de años de interminables discusiones a sus filósofos, de arduas y tediosas investigaciones a sus científicos, el develar sus más profundo secretos.     Vale aclarar que, aún pasados ya varios ciclos desde el Gran Comienzo, desde la Singularidad, solo se ha logrado llegar a la mediática conclusión que el universo se rige por lo que algunos conocen con el nombre de: “paradojas”. Una de las más famosas paradojas conocidas hasta el momento fue fruto del trabajo del doctor Schrödinger (3). Aunque, la paradoja de él y su carismático gato no nos interesa. Al menos, no todavía.

¡No!, ¿cómo puede ser posible?!, le pido perdón. Qué falta de respeto de mi parte que aún no me haya presentado. Así es como ando últimamente, más colgado que coco en palmera. Me llamo Edward y entre otras cosas, soy historiador especializado en historia antigua. O por lo menos tengo un titulo que así lo certifica. Le cuento, también, que ando con problemas de salud, pues me diagnosticaron una severa“alergitis indiferenctis” (alergia a la indeferencia). Una de las enfermedades más terminales en estos tiempos…

Soy un historiador resignado al paso de los años. Pues la vejez, como una rata hambrienta y desesperada, me está carcomiendo la entereza de mi ser. Y cuando uno se da cuenta de tan terrible y absoluta verdad es demasiado tarde.  No hay bien más escaso que el tiempo…

El legendario pueblo de Ashgearoth…  No quiero parecer soberbio pero me considero un experto en el tema. No pasaba lo mismo hace unos años, cuando había otros ilustrados historiadores que conocían diez veces mejor la historia que su humilde narrador ( daría todo lo que sé por la mitad de lo que ignoro). Sin embargo, lamento profundamente la realidad actual, en la que soy uno de los últimos conocedores de historia antigua que quedan. (4)      Los que no fueron asesinados ni secuestrados, enloquecieron presos del silencio. Por suerte para todos nosotros creo que la cordura no me ha abandonado, no todavía. Ni a mí, ni a mi fiel e incondicional amigo Fred. Por lo menos tengo alguien con quien compartir la pesadez de esta carga. ¿Qué hubiese sido de mi persona sin la ayuda de Fred? Mejor ni pensarlo…

Mi trabajo aquí consiste en advertirle a usted, estimado lector, que un nuevo fin está próximo. Dirá usted… “¿Un nuevo fin? ¿Cómo es eso posible? El fin es el fin…” No señor. No se equivoque. No es el fin del mundo. Es el fin de un ciclo. Las cosas pasan, los cambios climáticos están aquí, el sistema se derrumba y esto es innegable.

Como es normal – de hecho ya sucedió otras veces- las viejas estructuras tienden a tambalear hasta desaparecer para dar comienzo a algo nuevo, dotado de frescura. Son tiempos de revelación (aquí es donde tiendo a emocionarme). Sin lugar a dudas, los tiempos que vivimos son marcados por grandes revelaciones que terminan por desentrañar y revelar todo aquello que se encontraba oculto. Lo que parecía increíble e inconcebible surge del fondo de la incredulidad como una verdad que impacta en la conciencia de todos los ciudadanos del mundo para situarlos en plena conciencia frente al fin de una era y el inicio de otra.

Si todo aquello que estaba oculto comienza a revelarse, significa que la verdad comienza a tomar estado público. Los que manejaron a la Humanidad, mantuvieron la verdad bien oculta, porque ello les permitía en el desconocimiento y la ignorancia, controlar y manipular más fácilmente a las masas.

Y heme aquí, queriendo ayudar. La historia se repite. Y estamos próximos a cometer el mismo error que nuestros ancestros en el pasado ciclo galáctico. Pues ahora, ¿Dónde están ellos? ¿Vivos? ¿Muertos?. Ni vivos, ni muertos. Están en leyendas, olvidados y pisoteados por el emperador del Tiempo…

Mirk.

(1) Menos de un ciclo galáctico

(2) El verdadero nombre será revelado más adelante. Por su propia seguridad y la de su familia…

(3) Reconocido Teólogo experimental del Siglo CCXL (240). Si no se encuentra familiarizado con su persona – cosa que dudo fervientemente- recomiendo hacer una búsqueda en la Web. http://www.google.com.ar/#hl=es&q=gato+de+schrodinger&aq=0&aqi=g4&aql=&oq=&gs_rfai=&fp=ef226bed54eff036

(4) Me refiero a historia muy antigua. Más precisamente al anterior ciclo galáctico.

Devenir en mundo

Ideas. Ideas que no me son propias inundan mi mente, de la misma forma que una lluvia otoñal desborda ríos y arrasa ciudades. Acá no se trata de grotescas ciudades, se trata de mí ser. Peligro corre el pensamiento creativo no sólo en mi mente, sino en la de todos ustedes. Paupérrimos los indiferentes! Viva la diferencia!

En un mundo de iguales, ciegos aquellos que no ven alienación y robots por doquier! El cambio está en tu mente, ¿en qué estás pensando? Sisi pedazo de homínido, a vos te hablo.

Que el pensamiento creativo, crítico y autárquico, florezca en ti, en mí, y en vos también. Todavía es primavera, y ésta no se detendrá ni aunque corten todas las flores.

¿Revolución? No, no me vengan con inocentes juegos de niños. ¿Querés ver rebelión? Yo te la muestro. Salí al jardín o al balcón, y mirá una flor. Cuando la sientas de tal manera que cuando la veas se te pulvericen los ojos, eso mi querido amigo, eso es rebelión. ¿Te gustó? ¿Querés más? Andá a buscarla, está a la vuelta de la esquina…

Mirk.

Genealogía de la dualidad

Alguien, alguna vez, en algún lugar, dijo a la nada: “Nunca nadie sabrá quién soy, ni cuándo, ni dónde me encuentro…” Lo que Alguien no sabía era que, en la nada estaba Nadie quien, curiosamente perplejo por estas palabras, se vio obligado a perseguir el peligroso objetivo de encontrar algún día a ese tal Alguien, en aquel tal lugar donde se encontraba, escondido.

Nadie, tenía bien claro que un dios (en caso de existir) no jugaría a los dados ni creería en la casualidad. Por lo que sabía muy bien que no había estado en la nada, escuchando aquellas palabras por una mera y desnuda casualidad. Había un propósito, eso estaba claro, pero… ¿cuál?  Lo cierto es que nadie más que Nadie estaba dispuesto a averiguarlo.

La búsqueda de Alguien, al contrario de lo que nos tiene acostumbrado el universo, culminó casi de inmediato. Sin embargo, nos es imposible determinar qué fuerza estaba trabajando en su respectivo turno de 8 horas. ¿Acaso el destino los habría atraído? ¿O habrá sido fruto del azar? Es imposible determinarlo con matemática exactitud. [1]

La sorpresa valió para ambos. No esperaban volver a re-encontrarse luego de tantas idas y vueltas del dios tiempo. Probablemente, estas idas y vueltas hayan sido la causa por la cual necesitaron dos miradas y no una, para terminar de reconocerse.

A la primer mirada comprendieron que cada uno era la extensión del otro. Eran lo mismo. Siempre lo habían sido.                                                                     A la segunda mirada, finalmente recordaron todo, y confirmaron la hipótesis de la primera:              Algún tiempo atrás, Alguien y Nadie habían sido el mismo Ser.

El Único [2] había querido conocer el mundo. Una parte de él lo quería hacer desde una perspectiva distante, como observador y sin involucrarse. Este vendría a ser Nadie.                                                                                                    Mientras que la otra parte de su alma, o sea Alguien, quería ver el mundo desde dentro, y recordar lo que alguna vez había sido sentir, lo que había sido soñar…                                                                                                                                   A muy grandes rasgos esto era lo que había sucedido.                                      Como se es de saber, estos caprichos no suelen terminar bien. Y pues, así fue. Lo que ni Nadie ni Alguien siquiera sospechaban, eran las escandalosas consecuencias que habían de arraigar con su separación. Pues el Universo se había separado con ellos. La vida y la muerte; el bien y el mal; la noche y el día; pasaron de ser los más fieles aliados, a ser los más hostiles y resentidos enemigos. Reinaba la dualidad.

Ambos ignoraban el colosal daño que habían provocado al Universo.                   Sin embargo, fue Alguien el que se llevó la peor parte. Pues, al estar involucrado en una forma más directa con el mundo y al haber recuperado su capacidad de sentir, se vio enteramente más perjudicado.                                        Totalmente sobrepasado por las exigencias y locuras del mundo no-real, Alguien debió huir despavorido a algún lugar lejos de toda la existencia banal.

Y aquí fue donde se escondió, preso de la misma clase de miedo que siente un niño indefenso en una plaza al buscar a su mamá y no encontrarla. Y la misma clase de alivio que siente aquel mismo niño al finalmente toparse con la sonrisa y los brazos acogedores de su madre, fue lo que sintió Alguien al ver a su hermano Nadie arribar a aquel lugar.

Con una inmensa alegría y añoranza recordaron las muy viejas épocas en las que los dos eran el mismo Ser; en las que no había noche que no sea vivida como la última, ni día que no haya sido vivido como el primero; en las que la niñez era la más grande etapa de madurez; en las que ni el mal ni el bien tenían sentido alguno; las viejas épocas en las que todavía la Vida y la Muerte formaban parte de un misma Rueda de causas y efectos, que era (aunque se veía el borde) infinita.                                                                                                         Todo eso (y mucho más) había desaparecido con el advenimiento del Universo-Dual, pero todo retornaría con el ocaso del mismo, o sea en unos pocos, muy pocos segundos…

La agónica ilusión cesa, cuando sus ojos, conscientes de su destino, se cierran en un ínfimo descanso; el sueño se rompe, y el encantamiento comienza a resquebrajarse. Nunca es tarde. La simbiosis es total, irreversible y omnipresente… esos dos seres han decidido volver a formar parte de un mismo Ser y re-encontrarse en una misma esencia. Aquella que, con o sin razón, había sido abandonada tiempo atrás…

Y con esto, señoras y señores, termina nuestro relato. Ya que lo que prosigue a éste tan trascendental hecho, trasciende por completo la omnipresencia de su humilde narrador.   Aunque sólo una cosa puede afirmarse con relativa certeza: el universo no volvió a ser el mismo. Nunca.-

Mirk.

notas del editor:

[1] En este relato, por razones que todavía no están claras, se obvia la razón por la cual el narrador conoce el funcionamiento interno de la fábrica del universo. No se explica cómo ha dado por sentado que el azar y el destino trabajan en turnos de 8 horas. Curiosa paradoja que 2 fuerzas magnánimas a nivel humano, parezcan ser obreras a un nivel un poco más amplio. ¿Habrá sindicatos? ¿Existirán las huelgas? Habrá que esperar un nuevo relato…

[2] El narrador llama “El Único” a aquel único ser que alguna vez habían formado los dos personajes de la historia.

Invitación a las puertas de la percepción

Casi sin darme cuenta he emprendido un viaje hacia lo desconocido, un viaje de auto-descubrimiento hacia mi mismo. Desconozco el camino de vuelta pero poco me importa. Sé que ningún espejo se transforma de nuevo en hierro, y que ninguna uva madura se convierte otra vez en verde.

Toda realidad es una percepción de tus sentidos, una construcción subjetiva de tu mente. Creamos mundos e ilusiones, y es detrás de ellos que nos escondemos y nos perdemos. Las puertas de la percepción aguardan ser trascendidas. Y heme aquí vislumbrándolas. Todavía se encuentran muy distantes… pero me esperan, siempre lo hacen. No hay ninguna certeza que las alcance pero no me importa. El viaje es mi destino y el medio es mi fin, pues el camino importa más que la posada.

Esta Gran Selva se muestra difícil, oscura y sublime. Y cada paso que logro en ella hace que el mundo se me presente tal cual es: indefinible. Pues el lenguaje, ahora ilusorio y distante, ha perdido todo el significado. La naturaleza es una cáscara vacía e irrisoria, es nuestra mente quien la llena de colores, sonidos y fragancias. Tú haces verde al pasto. El acto de la creación no es un acto ajeno sino más bien propio. Muy propio. Y aquí se esconde el verdadero tesoro de los Dioses.

Esto, querido amigo, es una invitación. Una invitación hacia lo desconocido. No nos esperan certezas sino incertidumbres aunque te prometo que no habrá miedo que eclipse nuestra curiosidad. El horizonte de nuestra percepción nos grita tímidamente que vayamos tras él. Te promete lo más bellos atardeceres jamás vividos. ¿Cómo hacer caso omiso a tan grandiosa promesa? Propongo que nos propongamos conspirar juntos -respirar conjuntamente- y trascender.

Sé que estarán aquellos a quienes esta invitación no los inquiete en lo absoluto o tal vez únicamente un poquito. A ustedes, amigos míos, les digo: no sean recelosos ante la promesa de un oasis defendiendo las virtudes de un desierto. No esperen a que la fiebre se haga crisis para darle una cálida bienvenida al porvenir. Déjame recordarte que de nada servirá que te envíe postales. Pues el mapa no es el territorio y las palabras no son la cosa misma. Uno le puede intentar describir el color violeta a aquel que conoce el rojo y el azul, pero no se puede describir el color rojo a quien nunca lo ha visto. El rojo es elemental e irreductible, al igual que lo salado y lo arenoso, o al igual que las puertas que aguardan ansiosas nuestra llegada. No seas tonto pensando que devengo metafísico. Estoy hablando de algo que involucra por sobre todas las cosas a nuestra experiencia sensible. ¿Dónde hay metafísica en esto?

“Alguien sueña un sueño al que nadie da importancia. Alguien sueña con la hora aún no llegada a este mundo, y de pronto ¡zas!, suena la hora…” Sonó el despertador, pero las puertas (aunque abiertas) siguen inmutables. De pronto, se siente un ligero movimiento en el picaporte. Parece no ser nadie. Sin embargo, el movimiento (aunque débil) persiste. Luego, un leve crujir de las puertas. Hasta que de golpe, desde el más profundo silencio eterno, se oye el batir de un tambor anunciando la llegada de una marcha ancestral. Siento mis pasos (también los tuyos), y parece que nada podrá detenerlos. La simbiosis es total e irreversible. Extiendo una mano. Luego otra. Hasta que finalmente tomo coraje y me zambullo por completo en las trémulas puertas que desde siempre estuvieron abiertas. Abro un ojo, luego otro y contemplo al Dios sin cara que se esconde en mi interior: Me vi a Mi mismo.

Fue una revelación tan fuerte la que sacudió a mí ser en ese momento que me terminé despertando. Pues si. Para mi sorpresa parecía estar soñando. O tal vez no, ¿quién sabe?  Luego de meditar unos segundos acerca de lo sucedido hacía unos instantes, sentí como un impulso eléctrico en mi cerebro me ordenó dirigirme al baño. Y por un acto instintivo, sin ganas de sublevarme ante mi mente, fui hacia allí, me observé en el espejo y me miré (de vuelta). Pero decepcionado me dí cuenta que no. Ésta vez se sentía distinto.

Mirk.

Dedicado a mis compañeros de ruta que, gracias a la sincronicidad del Universo, cada vez son más. A vos también futuro viajero: mis más cálidos saludos.