La urbe


La urbe

I

La urbe está loca,

Loca,

¡Loca!

Sí señora, escuchó bien.

.

Hay tanta gente

Que habla,

Y habla…

Y habla…

Y habla…

Y no Escucha,

Y luego habla…

¡Y grita!

Y sigue…

Es una pelea,

Y luego otra.

Y sus corazones,

Cada vez más lejos,

Se enfrían, se endurecen.

Y se pudren.

.

Su locura

Es contagiosa

Y enferma el alma.

La vuelve de piedra;

La llena de rabia.

.

Pero si se los cruza, señora

Esté tranquila

Y no les tema.

Porque el miedo

También enferma.

.

Solo mírelos

Fijamente

A los ojos;

Y  sonríales

Profundamente

A ellos todos.

.

Más no se confunda

Con su edad avanzada

Y aparente madurez.

.

Son frágiles

Como hojitas secas.

Son niños

Aprendiendo

A morir.

.

II

La urbe está loca,

Loca,

¡Loca!

Sí señora, escuchó bien.

.

Pero usted, señora,

Usted

Es la indicada.

Usted,

Me ayudará

A curarlos

Y a liberarlos

De sus cadenas.

.

¿Qué le parece

Si empezamos

Por devolverles

Las piernas?

.

La culpa la tienen

Esos montones de corceles

De chatarra importada,

Que abruptamente

Los invadieron

Y les cortaron

Las patas.

.

Caminar es sano,

Despeja la mente

Y purifica el cuerpo.

Pero la urbe

Ya no camina,

Y si lo hace,

Lo hace mal.

Lo hace apurada;

Con la cabeza gacha;

.

Con la mirada

No volando libre

Por el cielo,

Sino que atrapada

Ante tanto

Cemento;

.

Y con los oídos

No en la melodía

De los pájaros,

Sino que entumecidos

Ante tanto

Pensamiento.

.

Ay, señora…

¡Y eso no es lo peor!

La urbe

Camina

Sin sueños

Ni Propósito

En la vida.

.

III

La urbe está loca,

Loca,

¡Loca!

Sí señora, escuchó bien.

.

Pero hay quienes,

Con el corazón en la boca,

En los ojos,

En las manos,

Paséanse por el mundo

Vomitando flores,

Escupiendo sonrisas,

Viviendo desnudos,

Sin máscaras,

Los escultores del alma.

.

Ellos, señora,

Son mis hermanos.

Y andan por ahí,

Como usted,

Como yo,

Completamente locos

De remate,

Pero locos lindos,

.

Tan niños

Como ancianos;

Tan inocentes

Como sabios.

.

Sí señora, escuchó bien:

La urbe

Está loca.

Loca.

.

Pero en ellos,

Mis hermanos,

Brilla un candor.

Y la esperanza de construir

Un loquero mejor.

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