Reserva Federal: Sistema Moderno de Esclavitud VII


Abraham Lincoln y su “amistad” con los banqueros…

Durante su presidencia, Abraham Lincoln expreso: “Los poderes del dinero se alimentan de la nación en tiempos de paz y conspiran contra ella en tiempos de adversidad. Son más despóticos que un monarca, más insolentes que la autocracia y más egoístas que una burocracia. Denuncian, como enemigos públicos, a todos los que cuestionen sus métodos o saquen a la luz pública sus crímenes. Tengo dos grandes enemigos: el Ejército del Sur frente a mí y los banqueros detrás. De los dos, el que está atrás es mi mayor enemigo.”

Lincoln, siendo valiente por de más y arriesgando su carrera o hasta su vida, de hecho luego fue asesinado, también señaló: “Veo que se acerca en el futuro cercano una crisis que me inquieta y que me hace temblar por la seguridad de mi país… han entronizado a corporaciones y seguirá una era de corrupción en los cargos importantes, y el poder del dinero del país se esforzará por prolongar su reino utilizando los prejuicios de la gente hasta que toda la riqueza se acumule en unas pocas manos y la República sea destruida.” Imaginemos lo que este señor diría en nuestros días…

El 14 de Abril de 1865, Lincoln fue asesinado a sangre fría. Lo que este señor pensaba sobre los banqueros y el poder del dinero en el país, parece provocar la pregunta obvia: ¿Tuvieron algo que ver, o fueron la razón de su prematura muerte a manos del supuesto loco que lo asesino?. Los banqueros internacionales odiaban indudablemente a Lincoln después de que logró que el Congreso aprobara la Ley de la Moneda de Curso Legal que autorizó al Tesoro de Estados Unidos a emitir papel moneda llamado “greenbacks”. Vaya casualidad que el otro presidente que pretendía que el gobierno emitiera moneda de curso legal, fue también misteriosamente asesinado. Estamos hablando de John F. Kennedy, de quien hablaremos más adelante.

Lincoln necesitaba esa legislación después de que renunció a pagar a los banqueros las tasas usureras de interés de entre un 24 y un 30% que exigían por los préstamos otorgados para financiar su guerra con el sur. ¡Que bien que la pasan los banqueros en tiempos de guerra! ¿No es así? Digamos que son gratos momentos para sus balances… ¿Será por ésta razón que hoy en día hay tanto misterio y controversias frente a las causas generadores de guerras? Existen hasta algunos “conspiranoicos” que nos inclinamos a pensar en autoatentados y demás, pero en fin, volvamos a lo que nos interesa…

Con esta nueva ley bancaria, Lincoln pudo imprimir los millones de dólares necesarios, libres de deuda y de intereses. Esto no era, evidentemente, lo que deseaban los codiciosos banqueros, ya que sólo pueden sacar beneficios de las transacciones financieras que controlan. Luego, misteriosamente Lincoln es asesinado poco después del fin de la guerra, y un poco más tarde rescindieron la así llamada ley “Greenback”, aprobaron una nueva ley bancaria, y todo el dinero volvió a producir intereses. El ciclo se volvía a repetir…

Kennedy y la reserva federal

La muerte de John F Kennedy ocurrió hace ya 46 años, cuando éste presidente optó por actuar a favor de la gente que lo eligió. Ese hombre fue quien proyectó antes de su defunción el fin del Sistema de Reserva Federal para eliminar la deuda nacional que un banco central crea, al imprimir dinero y prestárselo al gobierno.
Ésta prestación ha acaudalado a los banqueros (de eso se trataba) y ha perjudicado al público, porque nos retienen impuestos para pagar la cuenta. No es excedido el hacer mención de que se trata del mayor fraude financiero en la historia del mundo que se acrecienta con cada día que pasa.

La deuda era menos onerosa hace 40 años, pero Kennedy vislumbró el peligro que significaba para el país y la carga que imponía al público. Por lo tanto, el 4 de junio de 1963, decretó la orden presidencial EO 11110 dando soberanía al presidente para acuñar moneda. Luego, ordenó al Tesoro de USA que imprimiera 4.000 millones de dólares en “Billetes de USA” para sustituir los de la Reserva Federal. Su propósito era de reemplazarlos a todos cuando hubiera suficiente cantidad de la nueva moneda en circulación para poder aniquilar al Sistema de la Reserva Federal y el control que daba a los banqueros internacionales sobre el gobierno de USA y el público.

 

Kennedy al parecer concluyó que la repatriación a la constitución, donde está establecido que sólo el Congreso acuñará y regulará el dinero, la creciente deuda nacional podría reducirse por el no pago de intereses a los banqueros del Sistema de la Reserva Federal que imprimen el papel moneda y luego lo prestan al gobierno con intereses. Él entró en esta área el 4 de junio de 1963, suscribiendo el Decreto del Ejecutivo (EO) 11110 el cual, como dijimos, requirió la emisión de $4,292,893,815 dólares en billetes de Estados Unidos a través de la Tesorería americana en lugar del Sistema de la Reserva Federal tradicional. Ese mismo día, Kennedy firmó un decreto que cambia el resguardo de los billetes de uno y dos dólares de plata a oro, añadiendo poderío al aminorado dinero estadounidense.

 

Los billetes de Estados Unidos fueron emitidos libres de interés y deudas respondidas por las reservas de plata en la Tesorería estadounidense. Si comparamos un billete de la Reserva Federal emitida por el banco privado, el Banco Central de los Estados Unidos (Banco de la Reserva Federal), con un billete de Estados Unidos, de la Tesorería americana emitida por la ordenanza del Presidente, casi parecen iguales, salvo porque uno dice “Federal Reserve Note” en la parte superior mientras que el otro dice “United States Note”. Asimismo, el billete de la Reserva Federal tiene sello y el número de serie en verde mientras que el billete de Estados Unidos tiene un sello y el número de serie en rojo.

Con un golpe de pluma, un golpe de verdad devastador, Kennedy dio la sentencia de muerte a la Reserva Federal. Si una cantidad suficiente de estos billetes respaldados en plata hubieran sido puestos en circulación se hubiera eliminado la demanda para billetes de la Reserva Federal porque los Billetes de Kennedy estaban respaldados por metales preciosos y los de la Reserva Federal por nada.

El decreto del presidente 11110 podría haber impedido que la deuda nacional creciente alcance el nivel actual (virtualmente se han creado casi $9 trillones de deuda federal desde 1963) si Lyndon B. Johnson, sucesor de Kennedy, o cualquiera de los posteriores presidentes le hubiesen seguido sus pasos. Esto habría permitido al Gobierno americano casi inmediatamente la capacidad de reponer su deuda sin ir a los Bancos de la Reserva Federal pagándoles las deudas con intereses por crear “dinero”. El Decreto 11110 le dio la posibilidad a EE.UU, repetidamente, de crear su propio dinero asegurado en metal.

El Presidente Kennedy fue asesinado el 22 de noviembre de 1963. Los billetes de Estados Unidos que él había creado y puesto en circulación se sacaron inmediatamente de la misma. Los billetes de la Reserva Federal siguieron siendo utilizados como el dinero vigente de la nación.

Quizás el asesinato de John Fitzgerald Kennedy fue una advertencia a todos los futuros presidentes de no interferir con el control de la Reserva Federal privada sobre la creación de dinero. Quizás…

Vaya paradoja que Abraham Lincoln, quien también pretendía que el gobierno emita dinero de curso legal (greenbacks), haya sufrido la misma suerte que su camarada, Kennedy.

Tan sólo meses después de la puesta en marcha del plan Kennedy, éste es asesinado en Dallas en lo que seguramente fue un golpe de estado disfrazado para que pareciera otra cosa y que puede haber sido realizado para salvar el Sistema de la FED y la concentración de poder que la misma había engendrado. Es una explicación plausible que podría explicar quién puede haber estado tras el asesinato y por qué motivo.
Sea cual sea la verdad, el cartel bancario sólo se vio contrariado por muy poco tiempo. Una vez que Lyndon Johnson se hizo cargo, como un “buen presidente” haría, rescindió la orden presidencial de Kennedy y restauró el antiguo poder del cartel. Esto es lo que llamamos una clásica marioneta del cartel bancario. Lo ha mantenido desde entonces y ahora, por cierto, es más poderoso que nunca. Ni siquiera los presidentes son capaces de detenerlo y los que quisieran tratar de hacerlo, tienen una lección que les da la historia para que reflexionen. Realmente, da miedo.

Kennedy, al igual que su colega Lincoln, desafiaron a los gobernadores del dinero retando a los dos vehículos más eficaces jamás utilizados para provocar el aumento de la deuda – la guerra (Vietnam con Kennedy, y la guerra del sur con Lincoln) y la creación de dinero por un Banco Central privado. Ahora que EE.UU. se arrastra por el fango en el Suroeste Asiático y alcanza una deuda más que insostenible nos hace preguntar: ¿Será Barack Obama capaz de considerar la utilización de alguna orden semejante a la 11110 y estaría dispuesto a pagar el supremo precio por hacerlo? Realmente lo dudamos… La FED parece tener una influencia muy grande en sus decisiones, juega un papel crucial, según él, en la salida de esta crisis internacional.[1]

Sin embargo, hasta el mismísimo Hugo Chávez ha hecho mención a Obama tras la ultima asamblea general de la ONU expresando “Dios le proteja de las balas que mataron a Kennedy”. Se ve que le tiene algo más de confianza que a su antecesor. Veremos que nos depara el destino…


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